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La leyenda del laberinto

LLOC: Parc del laberint (Horta-Guinardó)
DATA: Divendres, 9 de desembre de 2005
AUTOR: Jose Luis

Había una vez un laberinto en el que muy pocas personas habían podido entrar y salir de él. El rey que mandó construir el laberinto quiso hacerlo para poner a prueba la tenacidad y capacidad de sus hombres y era el más intrincado que se había construido jamás.
Dicen que después de acabar su construcción mandó matar al ingeniero que lo diseñó y a cuantas personas habían trabajado en él para que nadie conociera sus secretos, sólo el rey sabía como se podía salir de él.
Al cabo de los años murió el rey y con él el secreto del laberinto. Muy pocos hombres eran los que se atrevían a penetrar en el laberinto por miedo a no poder salir y morir, con lo que el laberinto pasó a ser una leyenda.
Amal era un joven que llevaba años preparándose para entrar en aquel laberinto y se había entrenado concienzudamente. Había desafiado victoriosamente otros laberintos, era capaz de correr como nadie y podía salir de un bosque desconocido en la más absoluta oscuridad.
–Yo sólo y sin ayuda de nadie soy capaz de desafiar su leyenda -se repetía.
Y un día se presentó a su puerta. En la entrada se encontró a un viejo con ropas raídas y de larga barba.
-¿Qué haces aquí, viejo? -le preguntó.
-Pues vengo a desafiar al laberinto -contestó el viejo mientras se sentaba bajo la sombra de un árbol.
-¿Tú vienes a desafiar el laberinto?
Amal pensó que si aquel hombre lo intentaba moriría, pero ya era viejo y no le importó demasiado porque seguro que ya tenía cerca su hora.
-Pues mira viejo, yo también vengo a desafiarlo. Te propongo una cosa, que entremos los dos a la vez y el que antes salga se quedará con las pertenencias del otro.
Amal pensó que el viejo nunca aceptaría tal desafío. Pero el viejo aceptó la apuesta sin mediar más palabra y sin levantarse. Es más, se estiró placenteramente en aquella sombra.
-Puedes empezar cuando quieras –dijo el viejo-, ya te cogeré por el camino.
Enfurruñado por aquellas palabras Amal le dijo:
–Recuerda la apuesta. ¡Viejo!
Y acto seguido corrió hacia su interior.
Tres días tardó Amal en salir del laberinto. Salió magullado y ensangrentado, pues en su carrera y en sus ansias por ganar se había ido golpeando y arañando con todas las ramas de zarzas y espinos y con los alambres del laberinto. Al salir encontró al viejo en la misma posición en que lo había dejado.
-Ni te has movido. ¡Viejo! Ya puedes darme tus pertenencias –dijo triunfante.
-Te equivocas. Durante estos tres días que tú has tardado en salir, yo he entrado y he salido una vez por día del laberinto. Por lo tanto eres tú quien me las tiene que dar.
Amal se enfureció, el viejo decididamente le estaba tomando el pelo.
-¿Y cómo puedes demostrarme eso que dices viejo? Porque creo que lo que no quieres es pagar la apuesta que has perdido.
-Quien no quiere pagarla eres tú -el viejo se mostraba imperturbable.
-Pues demuéstrame que eres capaz de hacer eso que dices. ¡Viejo! Estoy dispuesto a ir contigo para comprobarlo. Yo me he pasado tres días corriendo de un sitio para otro sorteando trampas por los pasadizos del laberinto y mira como he salido. Creo que tú ni te has movido del lugar donde te dejé.
-Está bien- dijo el viejo-. Voy a permitirte que me acompañes.
Se levantó, se vendó los ojos y cogió a Amal de la mano.
–Ven conmigo -le dijo-, yo te mostraré el camino.
Amal estaba muy enfadado. Aquello era demasiado para lo que él podía aguantar, y juntos se introdujeron en el laberinto. Pasito a pasito y muy lentamente el viejo iba zigzagueando por los pasadizos, parecía como si alguna fuerza invisible lo guiara; ahora a la derecha, luego recto, otra vez a la derecha, giro a la izquierda… y así todo el rato. Amal estaba atónito, el viejo de ropas raídas tan siquiera se rozaba con las ramas ni con los alambres con los que él se había dañando. Y en mucho menos de lo que Amal imaginó entraron y salieron del laberinto, ilesos.
-Tienes que explicarme lo que pasa aquí. No acabo de comprender que tú un pobre viejo de ropas raídas seas capaz de hacer lo que has hecho y además con los ojos vendados. Quédate mis pertenencias pero dame una explicación.
-No tienes que darme nada bolsa Amal. En realidad la primera vez que entraste en el laberinto y tardaste tres días en salir, yo ni siquiera me moví del lugar donde me quedé.
-¿Entonces? –preguntó sorprendido ya que cada vez entendía menos.
-Mira, yo también fui un joven, corredor e impetuoso como tú, y un día me presenté en la puerta del laberinto desafiante igual que has hecho tú hoy. Tardé muchísimo más de lo que tú has hecho hoy en averiguar su secreto y, cuando lo hice, salí magullado y ensangrentado como tú has. Desde entonces me propuse venir aquí cada día y desafiarlo hasta que fuera capaz de entrar y salir con los ojos vendados. Y como has visto lo he conseguido.
-Entonces ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no me dijiste que me podías ayudar a entrar y salir sin dañarme del laberinto?
-Recuerda que al ver a un viejo me desafiaste y me menospreciaste. Creíste que por ser joven y por haberte preparado podrías recorrer tú sólo el camino. Y lo has conseguido, pero mírate.
-Entonces al principio me tomaste el pelo.
-No, no te tomé el pelo –el viejo rió placenteramente-. Sólo creí que para aplacar tu arrogancia debías sufrir las heridas del camino. Sabía que sólo entonces aceptarías la ayuda de un pobre viejo.
Amal se sentó junto a él.
–Viejo, desearía que me enseñaras a caminar por el laberinto y llegar a poder hacerlo un día de la misma forma que sabes hacerlo tú.
-Entonces siéntate a mi lado, pero deberás tener paciencia. El laberinto posee mas secretos de los que incluso yo conozco, y si quieres podemos descubrirlos juntos.
Amal se estiró junto al viejo. Aquel hombre podía enseñarle mas cosas de las que él hubiese imaginado nunca, y sobre todo…de cómo librarse de sufrir otra vez nuevas heridas que con toda seguridad le dejarían cicatrices para mucho tiempo.

1 comentari


Hola!

Curiosa historia! la veritat, esque m'interessen força les histories i anècdotes del laberint o de qualsevol altre indret de barcelona, així que si no et sap greu i si tens algun moment, me'n podries informar d'alguna? qualsevol problema no hi fa res eh! moltes gràcies!

lvm - 17/06/2008 14:11
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